Ensalada de higos asados con jamón ibérico, gorgonzola y vinagreta de miel y balsámico

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Seguimos preparando platos con algunos alimentos de temporada, y en esta ocasión os traigo una ensalada con una combinación de ingredientes que ¡me chifla!

Los protagonistas de hoy son los higos, que ya casi se están acabando, una fruta muy dulce, ideal para mezclar con quesos potentes, porque hacen un equilibrio perfecto.

A mi personalmente, me encantan los higos y los como de cualquier manera, entiendo que para algunos pueden resultar demasiado dulzones el hecho de comerlos solos, pero combinados con otros ingredientes, como en esta ensalada es una auténtica delicia.

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Mucha gente tiene la idea equivocada de los higos tienen demasiadas calorías, lo que no es para nada verdad.

Si bien es cierto que quizá tienen más calorías que otras frutas, pero no nos encontramos con más de 74 kilocalorías por cada 100 gramos, de risa, si tenemos en cuenta que 1 donut tiene 250 kilocalorías y pesa menos de 100 gr…. ahí lo dejo…

Además hay que resaltar que son un alimento rico en hidratos de carbono y en vitaminas y minerales como la vitamina C, los betacarotenos, el potasio, el magnesio, el calcio y el fósforo, algunos de los cuales tienen efectos antioxidantes.

Pues dicho esto, sólo me queda ¡¡animaros a que comáis higos!!

Ahí va mi receta, una deliciosa combinación que espero que os guste…

ENSALADA DE HIGOS ASADOS CON JAMÓN IBÉRICO, QUESO GORGONZOLA Y VINAGRETA DE MIEL Y BALSÁMICO

INGREDIENTES:

1 kg. de higos
4 lonchas de jamón ibérico
100 gr. de queso gorgonzola
un puñado de nueces
Mezcla de hojas de rúculay ensalada

2 cucharadas soperas de vinágre de módena
1 cucharada sopera de miel
aceite de oliva virgen extra
un chorrito de zumo de limón
Sal

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PREPARACIÓN:

Disponemos la mezcla de espinacas y de rúcula en una fuente grandecita.

Partimos los higos por la mitad y los hacemos a la plancha en una sartén pintada con aceite de oliva.

Esperamos a que se templen y los añadimos a la ensalada, añadimos también las nueces, el gorgonzola cortado en trocitos y el jamón ibérico, partido con los dedos para que quede en trozos desiguales.

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Preparamos la vinagreta mezclando en un cuenquito, la miel, el vinagre de módena, el aceite el vinagre y la sal, movemos energicamente para que emulsione.

Echamos la vinagreta por encima de nuestra ensalada y voîla… ¡¡lista para comer!!

Hogaza de pan con masa madre

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Muchas veces cuando escuchamos las palabras “MASA MADRE”, nos recorre un escalofrío por todo el cuerpo y nos echamos a temblar.

Los que pertenecemos a la tribu panarra siempre en nuestros comienzos hemos buscado recetas sencillas, que no llevasen ningún ingrediente ni elaboración demasiado complicada en su preparación, y también, a ser posible, que sea un pan sin amasado, y que se hornee rápido…. vamos que… a fin de cuentas, chasques los dedos y tengas el pan encima de la mesa recién horneado y calentito.

Es verdad que hay muchas recetas rápidas para hacer pan que salen muy buenas, pero las que llevan masa madre, son inigualables.

La masa madre no es más que una levadura natural que podemos elaborar nosotros mismos en casa, es muy sencillo, tan sólo necesitamos 3 ingredientes, harina, agua y una pizca de azúcar, y un poco de paciencia para que ella solita se vaya desarrollando.

Yo suelo usar harina de centeno porque me gusta mucho más el resultado, pero podéis usar harina blanca si lo preferís.

Como hacer masa madre en casa

Para realizarla, simplemente tenemos que mezclar un recipiente de cristal o plástico (preferiblemente de cristal), 50 gr. de harina de centeno (o de la que tengas en casa) y 50 ml. de agua, añadimos una pizca de azúcar, removemos hasta que se mezcle todo, tapamos el recipiente y dejamos reposar 24 horas a temperatura ambiente; lo ideal sería que hubiese una temperatura de entre 20 y 23ºC, pero no más.

Al día siguiente, volvemos a añdir la misma cantidad de agua y de harina, primero el agua, mezclamos bien, y después la harina, volvemos a tapar, y de nuevo lo dejamos reposar a temperatura ambiente durante otras 24 horas.

Al tercer día, volvemos a refrescar la masa madre con la misma cantidad de agua y de harina que el peso de nuestra masa madre, lo dejamos reposar unas horas, y ya podemos usarlo para hacer un pan increíblemente rico.

A partir del día 3, podemos guardar nuestra masa madre en la nevera; con el frío, la masa madre se adormece y podemos conservarla durante más tiempo, pero tendremos que refrescarla cada 2 o 3 días, con la misma cantidad de su peso en agua y en harina.

La masa se habrá vuelto burbujeante, más esponjosa y con un agradable olor ácido, como a cerveza, lo que indica que las levaduras están actuando como deben y que la masa está en perfecto estado. ¡¡Ya podemos hacer pan con masa madre!!

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Pero…¿Que es lo que hace la levadura en el pan?

La levadura no es más que un hongo microscópico que tiene una gran capacidad para la descomposición mediante la fermentación.
Se alimenta de azúcares derivados del almidón presente en la harina, produciendo así, dióxido de carbono. Dicho gas, dilata las proteínas del gluten que contiene la harina, provocando, la expansión de la masa.

La levadura más común que está presente en diversos alimentos, se conoce con el nombre Saccharomyces Cerevisae, y es la encargada de favorecer la fermentación del vino, la cerveza o el pan que tanto nos gustan.

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Pues después de esta pequeña explicación sobre la masa madre, vamos allá con la receta de hoy, una hogaza de pan con masa madre, como las de antes, como las de siempre.

HOGAZA DE MASA MADRE CASERA

Ingredientes:

250 gr. de harina integral
250 gr. de harina de fuerza
310 gr. de agua
10 gr. de sal
150 gr. de masa madre

Preparación:

En primer lugar, mezclamos las dos harinas con los 310 gr. de agua, formamos una bola y la dejamos reposar entre 30 minutos y una hora y media (el tiempo que tu quieras). A este proceso se le llama autolisis y hará que tengamos que amasar menos y que nuestro pan sea más esponjoso.

Transcurrido el tiempo, lo mezclamos con la masa madre, incorporándola bien con las manos. Añadimos sal, y amasamos unos 10-15 minutos plegándola sobre si misma una y otra vez.

Dejamos fermentar en un bol de cristal o de plástico con un poco de harina en la base y tapado con un trapo durante una hora y media. Lo ideal es que esté en un sitio sin corrientes de aire, a una temperatura de unos 25ºC, pero no te preocupes si tienes mucho calor en tu casa. Crecerá un poco, pero no es esencial que doble su volumen.

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Transcurrido el tiempo, volcamos la masa sobre una superficie enharinada y recogemos los extremos hacia dentro para desgrasarla un poco pero sin golpearla demasiado.
Hacemos una bola con ella y la dejamos fermentar de nuevo (una hora y media o dos horas), sobre un bol bien enharinado y cubierta con un paño encima.

Una vez haya fermentado, volcamos la masa sobre una bandeja con papel de horno y con un cuchillo bien afilado, hacemos unos cortes en la superficie de nuestra hogaza (no tienen que ser muy profundos), podemos hacer una cruz en el medio, o varios cortes en los lados hacia el centro, ¡eso ya va en gustos!

Precalentamos el horno a 250ºC y metemos un cacharro con hielo o agua fría en el horno, esto hará que nuestro pan tenga una corteza crujiente. Horneamos el pan 10 minutos, bajamos la temperatura a 200ºC y horneamos durante 40-45 minutos más.

Dejamos reposar durante 1 hora hasta que la miga se asiente y estará listo para consumir.

Espero que os haya gustado la receta de hoy, a mi este pan me chifla, así que os animo a prepararlo en casa.

¡¡Feliz Lunes!!

Boloñesa vegetariana (Meatless bolognese sauce)

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En casa nos encanta la verdura en todas sus versiones, si hay algo que comemos a diario son vegetales, porque están ricos, porque son saludables y porque dan a cada plato un colorido espectacular.

Habitualmente cada viernes a la hora del almuerzo, tomamos espaghetti a la boloñesa, ya es casi una costumbre instaurada en nuestra casa, porque el barbas sale tarde del trabajo y yo también, y lo más rápido es hacer un poco de pasta y acompañarla con alguna de las salsas caseras que tenemos en nuestra despensa.

Como tenía muchas zanahorias y muchos champiñones, el jueves pasado aproveché para hacer una salsa boloñesa vegetariana, porque no sólo de carne vive el hombre señores, y os aseguro que el sabor no tiene nada que envidiarle y nos quedará un plato de pasta exquisito, muy sabroso y muy saludable.

Nosotros acostumbramos siempre a tomar la pasta integral, porque es un alimento más completo, y esta vez, optamos por unos espaghetti, un clásico entre los clásicos, pero que os animo a probar con esta boloñesa vegetariana.

SALSA BOLOÑESA VEGETARIANA

INGREDIENTES:

1 cebolla grandecita
3 zanahorias
300 gr. de champiñones
1 cucharada de concentrado de tomate*
Orégano
3 tomates sin piel troceados o 1 lata de tomate troceado natural
Sal y pimienta al gusto

(*) Si no tenéis concentrado de tomate no pasa nada, pero es cierto que le aporta un sabor espectacular a esta receta.
No es un producto difícil de encontrar, lo tenéis en lata en los supermercados Mercadona o en formato de tubo (lo cual es mucho mejor para conservar durante mucho más tiempo) en los hipermercados Alcampo. Además, el concentrado de tomate es un fondo de despensa que nos viene muy bien tener en casa para poder añadir a cualquier guiso o salsa.

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PREPARACIÓN:

Picamos la cebolla muy finamente y la rehogamos en una sartén con aceite de oliva con un poco de sal para que sude.

Añadimos la zanahoria muy picada, si lo deseamos podemos usar un procesador de alimentos para que nos sea más fácil que quede bien finita o un rallador, y la añadimos a la sartén junto con la cebolla.

Cocinamos ambas durante 10 minutos a fuego medio y a continuación, añadimos los champiñones también muy picaditos. Dejamos cocinar unos minutos.

Incorporamos el concentrado de tomate y removemos bien para ligar todo con una cuchara.

Añadimos también el orégano, al gusto, a mi me gusta ponerle bastante porque le da muy buen sabor, y a continuación echamos el tomate y dejamos cocinar aproximadamente 15-20 minutos.

Salpimentamos y ya tenemos lista nuestra salsa para acompañar con cualquier tipo de pasta recién cocida.

Para coronar la pasta podemos rallar un poco de parmesano por encima, que le da un gusto riquísimo.

¡¡Que paséis una feliz semana!!

Crema de invierno de alcachofa de Jerusalen, trufa y emmental



Ya quedan pocos días para entrar en el invierno, la navidad está a la vuelta de la esquina y aunque no hace, todavía, demasiado frío, a mi ya me apetece tomar cremas a todas horas.

La crema que os traigo hoy es deliciosa, tiene un sabor muy suave y es perfecta para las noches frías que están por llegar o, ¿porque no? Para acompañar alguna de nuestras cenas o comidas navideñas.

La alcachofa de Jerusalen o tupinambo es un tubérculo con un sabor delicado entre la alcachofa y la patata. De textura similar a esta última, no almacena almidón y es considerado un alimento diurético, ya que, en su composición encontramos un 80% de agua, junto con un un 15% de proteínas, un 9% de carbohidratos, un 4% de fibra y un 1% de grasa, además de vitaminas y minerales.



En España no estamos muy acostumbrados a este particular vegetal provimiente de América, pero os aseguro que si la probáis querréis repetir una y otra vez.

Es cierto que no es fácil encontrarlas, yo las consigo en una frutería de Pozuelo que tiene gran diversidad de productos, pero estoy segura de que si habláis con vuestro frutero de confianza, éste os las podrá conseguir sin problema. 


Para darle un toque distinto a la crema, le he puesto trufa negra, ya que aún tenemos las últimas de la temporada, que le aporta un sabor aún más delicado y seductor, si os fijáis en la foto, las pintas negras que se aprecian se deben a este ingrediente.


Desde luego os animo a preparar esta rica crema, quizá si comenzamos a utilizar más este tipo de vegetales nuestros fruteros se animen a traer tupinambos mas a menudo…

CREMA DE ALCACHOFA DE JERUSALEN, TRUFA Y EMMENTAL

INGREDIENTES:

(Para 4 personas)

25 ml. de aceite de oliva virgen extra

25 gr. de mantequilla

1 cebolla grande

600 gr. de alcachofa de jerusalén

1 litro de caldo de pollo 

100 gr de queso emmental

1 trufa negra en conserva

2 cucharadas colmadas de crème fraîche (unos 60 gr.)

Sal al gusto

Orégano fresco para decorar

PREPARACIÓN:

En primer lugar cortamos la cebolla finamente y la rehogamos en una olla con el aceite de oliva y la mantequilla.

Cuando la cebolla esté pochada, añadimos la alcachofa de jerusalen pelada y cortada en trocitos. 

Dejamos cocinar durante un par de minutos para que se mezclen los sabores, añadimos un poco de sal, y cubrimos con el caldo de pollo. 

Dejamos cocinar durante unos 30 minutos aproximadamente o hasta que la alcachofa esté tierna.

Una vez transcurrido el tiempo, añadimos el queso emmental rallado y dejamos que se funda, incorporamos la trufa y trituramos todo hasta obtener una crema fina, lisa y sin grumos.

Rectificamos de sal si es necesario y servimos en un plato hondo o cuenco, acompañada de unos chips de alcachofa de jerusalen y unas hojas de orégano fresco para decorar.



OBSERVACIONES:

 Para realizar las chips de alcachofa de Jerusalén, simplemente cortamos finas láminas con un pelador o una mandolina y las freímos en abundante aceite caliente, con cuidado de que no se nos doren en exceso, ya que, tomarían un sabor amargo.

 Si reducimos la cantidad de caldo de pollo de la receta, podemos obtener un puré más espeso que sería ideal para acompañar cualquier plato de carne para nuestras cenas festivas de navidad, como por ejemplo un pavo relleno o cualquier otra carne.

 La trufa negra en conserva, podéis encontrarla sin problema en los supermercados Mercadona en la zona de especias o en los hipermercados Alcampo en la zona de conservas vegetales, al lado de las setas en conserva.